Ha sido el mismo Servicio Andaluz de Salud, el que ha reconocido que se cometió una defectuosa asistencia por parte del personal de enfermería del Servicio de Oncología del Hospital S. Cecilio de Granada, a la hora de administrar el tratamiento de quimioterapia, admitiendo así la reclamación interpuesta por el letrado Castillo Calvín, en representación de la afectada.

 La Resolución reconoce que se produjo una extravasación del fármaco, lo que en opinión del abogado, sólo puede justificarse “al incumplir las enfermeras la obligación de diligencia en la observación y vigilancia de la paciente, pues tampoco detectaron a tiempo la extravasación,  a pesar del dolor que la misma le produjo de forma inmediata. Esta falta de atención, impidió  que se actuara de forma inmediata para minimizar las complicaciones, lo que ha provocado que la afectada presente importantes secuelas”.

 Tratamiento contra el cáncer

 Los hechos se remontan a junio de 2009, cuando la paciente fue diagnosticada de un cáncer de mama. En ese momento, se le planteó iniciar tratamiento quimioterápico con el fin de intentar reducir el tumor y así poder realizar posteriormente una cirugía más conservadora. Tras acudir a las ocho sesiones de quimioterapia programada, en la última de ellas, en el mes de noviembre de 2009, se derramó (extravasación) el líquido de la quimioterapia.

 Concretamente, cuando una de las enfermeras procedió a colocarle la vía en el brazo derecho, la paciente sintió de inmediato un dolor intenso. Teniendo en cuenta que era la última sesión y que en el resto no había tenido ningún dolor ni incidencia, lo hizo saber de inmediato a una de las enfermeras; la respuesta de esta profesional fue que la vía estaba bien puesta marchándose sin comprobarlo.  Dado que el dolor no remitía, la paciente lo intentó una segunda vez, llamando a otra enfermera para comentarle el mismo problema. En esta ocasión, la respuesta fue que ese día la encontraba más nerviosa, marchándose al igual que su compañera sin hacer comprobación alguna, omitiendo ambas el deber de vigilancia continua exigible en estos casos.

 La paciente, ante esta falta de respuesta, pensó que la situación no tendría mayor trascendencia y que debía aguantar el dolor. Sin embargo, poco después llegó su hija advirtiendo hinchazón en dedos de la mano y brazo derecho. El origen del dolor y entumecimiento manifestado por la paciente, no era otro que la respuesta de su organismo a las quemaduras provocadas por la extravasación del suero de quimioterapia, y ello, como consecuencia de una defectuosa colocación del catéter.

 El SAS accede a la reclamación

 El Dictamen del SAS, tras admitir que “se produjo una extravasación del líquido de quimioterapia que se estaba administrando a la paciente como tratamiento adyuvante del cáncer de mama que padecía”, asume que “la extravasación de la vena de perfusión es una de las complicaciones más graves de la administración intravenosa de la quimioterapia”. “El mecanismo de acción de los citostáticos es inespecífico, motivo por el cual pueden afectar tanto a células sanas como a las tumorales. Un incorrecto manejo y/o administración pueden acarrear severas complicaciones”.

 Por ello, accede a la reclamación interpuesta, e indemniza a la enferma en la cantidad de 19.816 euros para resarcir el intenso dolor e incapacidad funcional que le han quedado, a lo que se une una lesión dermatológica, que supone un daño estético evidente.

Publicado: 6 de Junio de 2015