Cuando tomamos la decisión de ir a un especialista en medicina estética, vamos convencidos de que nuestra imagen corporal va a mejorar considerablemente mediante una intervención. Esto mismo sucede en las cirugías oculares que no persiguen la cura de ninguna patología, sino el incremento de la visión disminuyendo algunas dioptrías o deficiencias visuales.

Si no se obtiene esta mejora estética o funcional el paciente tiene el derecho a reclamar a lo que hay que sumar los gastos y los daños y perjuicios provocados por esa negligencia oftalmológica.

Muchas veces, los abogados nos enfrentamos a casos de clientes en los que además de no haberse producido la mejora esperada, se le han ocasionado daños adicionales, muy duros en algunas ocasiones, como consecuencia de una mala praxis médica. 

Publicado: 2 de Noviembre de 2017